T15. El sintagma verbal. Estructura y funciones del verbo
El verbo es la clase de palabra que funciona como núcleo del predicado y, por tanto, del sintagma verbal. Semánticamente, expresa acciones, procesos, estados o pasiones que afectan a un sujeto. Morfológicamente, es la categoría más rica y compleja del español, presentando flexión de persona, número, tiempo, modo, aspecto y voz. Su centralidad radica en su capacidad para establecer la predicación: es el único elemento imprescindible del predicado y el que impone restricciones categoriales y semánticas a sus complementos.
Las categorías gramaticales del verbo incluyen la persona y el número, que son de naturaleza concordante con el sujeto. El tiempo sitúa la acción en un eje cronológico respecto al momento de la enunciación o a otro punto de referencia. Siguiendo a Andrés Bello (Gramática de la lengua castellana, 1847) y a Guillermo Rojo (Cláusulas y oraciones, 1978), se distingue entre tiempos absolutos, que toman como referencia el momento del habla (presente, pretérito perfecto simple, futuro simple), y tiempos relativos, que se orientan respecto a otro tiempo verbal (pluscuamperfecto, futuro perfecto, condicional). El modo expresa la actitud del hablante: el indicativo es el modo de la objetividad y la información; el subjuntivo, el de la subjetividad, el deseo y la hipótesis; el imperativo expresa mandato o exhortación.
El aspecto es una categoría fundamental que informa sobre la estructura interna de la situación. El aspecto gramatical o flexivo distingue entre perfectivo (acción acabada, tiempos compuestos y pretérito simple) e imperfectivo (acción en desarrollo, pretérito imperfecto). El aspecto léxico o Aktionsart, según la clasificación de Zeno Vendler (Linguistics in Philosophy, 1967), diferencia estados (situaciones estáticas: saber, amar), actividades (procesos sin final inherente: correr), realizaciones (procesos con final: construir una casa) y logros (cambios puntuales: llegar).
Los verbos se clasifican según criterios morfológicos, sintácticos y semánticos. Por su flexión se distinguen: regulares (mantienen el lexema y siguen las desinencias del modelo: amar, temer, partir), irregulares (presentan alteraciones en lexema, desinencias o ambos: ser, ir, poner) y defectivos (no se conjugan en todos los tiempos o personas: soler, abolir, llover).
Por su significado y estructura argumental se clasifican en copulativos (ser, estar, parecer), cuyo significado léxico es mínimo y funcionan como enlace entre sujeto y atributo; y predicativos, con significado pleno. Los predicativos se subdividen en transitivos (exigen CD: comprar algo), intransitivos (no requieren CD: llegar) y pronominales, que se construyen con pronombre átono reflexivo (me, te, se) concordante con el sujeto. Entre los pronominales se distinguen: reflexivos (el sujeto realiza y recibe la acción: Ana se peina), recíprocos (acción intercambiada: Juan y María se saludan) y pseudorreflejos o de voz media (el pronombre es morfema verbal sin función sintáctica: arrepentirse, quejarse). Los impersonales carecen de sujeto gramatical: meteorológicos (llover), haber existencial (hay pan) y hacer temporal (hace frío).
Los verbos auxiliares, gramaticalizados, han perdido su significado original para aportar valores temporales, modales o aspectuales a un verbo principal en forma no personal, constituyendo las perífrasis verbales. Las perífrasis aspectuales informan sobre el desarrollo de la acción: ingresivas (ir a + infinitivo), incoativas (echarse a + infinitivo), durativas (estar + gerundio), egresivas (dejar de + infinitivo), resultativas (tener/llevar + participio). Las modales expresan obligación (tener que + infinitivo, deber + infinitivo) o probabilidad (deber de + infinitivo, poder + infinitivo). Las formas no personales (infinitivo, gerundio, participio) tienen naturaleza nominal, adverbial y adjetival, respectivamente.
El sintagma verbal está constituido por un núcleo verbal y una serie de complementos. El núcleo puede ser una forma simple, compuesta, una perífrasis o una locución verbal. Se distinguen dos tipos de predicado: el predicado nominal (PN), formado por verbo copulativo y atributo, donde el atributo es el verdadero núcleo semántico; y el predicado verbal (PV), formado por verbo predicativo y sus complementos. Los complementos del verbo incluyen CD, CI, CC, CRég, CPred y CAgente.
La gramática generativa, difundida en España por Bosque y Demonte (Gramática descriptiva de la lengua española, 1999), distingue entre argumentos y adjuntos. Los argumentos son complementos exigidos por el significado del verbo, por su valencia; su omisión produce agramaticalidad o cambio de significado. Son argumentos el CD, el CI y el CRég; el sujeto es un argumento externo al SV. Los adjuntos son complementos no exigidos que aportan información accesoria y son omisibles; el CC es el adjunto por excelencia.
La valencia verbal, concepto acuñado por Lucien Tesnière (Éléments de syntaxe structurale, 1959), es la capacidad del verbo para seleccionar un número determinado de argumentos. Hay verbos avalentes (cero argumentos: llover), monovalentes (un argumento, el sujeto: morir), divalentes (dos argumentos: comprar) y trivalentes (tres: dar). La estructura argumental especifica qué argumentos requiere el verbo, asignando a cada uno un papel temático o función semántica, concepto derivado de la Gramática de Casos de Charles Fillmore (1968). Los principales papeles temáticos son: agente (realiza la acción voluntariamente), paciente/tema (entidad afectada), experimentante (percibe o experimenta), beneficiario, instrumento y meta/destino.
El reconocimiento de los complementos verbales se basa en pruebas de sustitución y transformación consolidadas por la tradición gramatical. El complemento directo (CD) es el argumento que completa el significado del verbo transitivo. Sus pruebas son: pronominalización por lo, la, los, las (Vio la película → La vio); pasivización, donde el CD se convierte en sujeto paciente (La película fue vista); y pregunta ¿qué? o ¿a quién? El complemento indirecto (CI) designa al destinatario o beneficiario de la acción, es sustituible por le/les (independientemente del género) y suele ir precedido de a. Cuando coexiste con CD pronominalizado, le/les se convierte en se (Se lo dio).
El complemento de régimen verbal (CRég) o suplemento es un argumento introducido por una preposición exigida por el verbo. La preposición es fija y no puede eliminarse (Confía en sus amigos, no *Confía sus amigos); puede sustituirse por pronombre tónico con la misma preposición (Confía en ellos). El complemento circunstancial (CC) es un adjunto que expresa circunstancias: lugar, tiempo, modo, causa, finalidad, instrumento, compañía, cantidad. Presenta gran movilidad oracional y puede sustituirse por adverbio. Los tipos principales son CC de lugar (¿dónde?), tiempo (¿cuándo?), modo (¿cómo?), causa (¿por qué?), finalidad (¿para qué?), instrumento (¿con qué?), compañía (¿con quién?) y cantidad (¿cuánto?).
El complemento predicativo (CPred) predica a la vez del verbo y de un sustantivo (sujeto u CD), con el que concuerda en género y número. El subjetivo se refiere al sujeto (Los niños llegaron cansados); el objetivo, al CD (Dejó limpios los platos). Concuerda con su referente y responde a ¿cómo?, pero no es sustituible por adverbio invariable. El complemento agente (CAg) realiza la acción en oraciones pasivas, siempre como SPrep introducido por por (o, arcaicamente, de): El edificio fue diseñado por el arquitecto.
La voz o diátesis expresa la perspectiva desde la que se presenta la acción, determinando la relación entre sujeto gramatical y agente semántico. En la voz activa, el sujeto gramatical es el agente (El arquitecto diseñó el edificio). En la voz pasiva, el sujeto gramatical es el paciente que recibe la acción, enfocándose el proceso desde el objeto afectado. La pasiva perifrástica se forma con el auxiliar ser + participio (El edificio fue diseñado por el arquitecto), siendo el agente expresado mediante CAg. La pasiva refleja o pasiva con se se construye con se + verbo en 3.ª persona, concordando el sujeto paciente con el verbo (Se venden pisos); carece de CAg explícito y es mucho más frecuente en español que la pasiva perifrástica.
La impersonalidad designa oraciones que carecen de sujeto gramatical. Las impersonales con se usan el pronombre como marca de impersonalidad, con verbo siempre en 3.ª persona singular (En este país se vive bien; Se atendió a los heridos). Los verbos meteorológicos (llover, nevar, granizar) son intrínsecamente impersonales. Haber existencial (Hay muchos problemas) y hacer temporal (Hace calor) también lo son. Las construcciones medias expresan un cambio de estado que el sujeto experimenta sin agente externo causante; se construyen a menudo con se (La puerta se abrió [sola]; El vaso se rompió). La Nueva gramática las distingue claramente de las pasivas reflejas.
El estudio del SV en ESO y Bachillerato bajo la LOMLOE debe trascender el etiquetado sintáctico, conectando estructura gramatical con significado y uso. La distinción argumento/adjunto permite comprender por qué unos complementos son necesarios y otros no. El análisis de las funciones informativas (foco, tópico) explica cómo la posición de los complementos afecta al mensaje. El objetivo es desarrollar la reflexión metalingüística para que el alumnado comprenda y utilice con mayor precisión los recursos de la lengua española.