La Comprensión y Expresión Escrita en el Marco Curricular (LOMLOE)
Desarrollo del tema
# T32. La comprensión y expresión de textos escritos. Bases lingüísticas, psicológicas y pedagógicas
## Introducción
La competencia en la comprensión y expresión de textos escritos es un pilar fundamental del sistema educativo y un factor determinante para el desarrollo personal, académico y social del individuo. En el marco de la didáctica de la Lengua Castellana y Literatura, abordar esta competencia implica una aproximación multidisciplinar que integre las aportaciones de la lingüística, la psicología y la pedagogía. La lengua escrita, a diferencia de la oral, presenta un mayor grado de planificación, una estructura más elaborada y un uso del léxico y la sintaxis más preciso y formal. Exige el dominio de un código gráfico y de unas reglas ortográficas y gramaticales que no son innatas, sino que requieren un proceso de enseñanza y aprendizaje explícito. Comprender un texto escrito no es un simple acto de decodificación de signos, sino un proceso cognitivo activo y complejo en el que el lector construye el significado interactuando con el texto, aportando sus conocimientos previos y realizando inferencias. De manera análoga, la expresión escrita no se limita a la transcripción de ideas, sino que es un proceso recursivo de planificación, textualización y revisión, a través del cual el escritor elabora y refina su pensamiento. Este tema, por tanto, se adentra en el análisis de las bases que sustentan estos procesos, desde las propiedades del texto como unidad comunicativa (bases lingüísticas), pasando por los mecanismos mentales que intervienen en la lectura y la escritura (bases psicológicas), hasta las estrategias y metodologías más eficaces para su enseñanza en el aula (bases pedagógicas), todo ello enmarcado en la legislación educativa vigente, la LOMLOE, que sitúa la competencia comunicativa en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Las bases lingüísticas para el estudio de la comprensión y expresión escrita se centran en la concepción del texto como unidad fundamental de comunicación. Se supera así la visión tradicional que se limitaba al estudio de la oración. La Lingüística del Texto y el Análisis del Discurso, con autores como Teun A. van Dijk, han sido cruciales para entender cómo se construye y se interpreta el significado en los textos. Las propiedades textuales son el núcleo de esta aproximación. La **coherencia** es la propiedad semántica que hace que un texto sea percibido como una unidad con sentido, gracias a la existencia de un tema central y a la organización lógica de las ideas. La **cohesión**, por su parte, es la manifestación lingüística de la coherencia, y se materializa a través de mecanismos como la repetición léxica, el uso de sinónimos, los conectores discursivos, la elipsis o las anáforas y catáforas, que establecen una red de relaciones entre las distintas partes del texto. La **adecuación** se refiere a la capacidad del texto para ajustarse a la situación comunicativa en la que se produce, considerando el destinatario, el propósito y el canal. Además de estas propiedades, es fundamental el conocimiento del código lingüístico en todos sus niveles: el léxico-semántico, para seleccionar las palabras precisas; el morfosintáctico, para construir oraciones gramaticalmente correctas y complejas; y el ortográfico y de puntuación, para garantizar la claridad y evitar ambigüedades. Autores como Daniel Cassany han popularizado la enseñanza de estas propiedades en el aula, proponiendo un enfoque comunicativo en el que los alumnos aprenden a escribir analizando y produciendo textos reales en contextos significativos.
## Bases Psicológicas
Las bases psicológicas se adentran en los procesos mentales que subyacen a la lectura y la escritura. La psicolingüística es la disciplina que, desde una perspectiva cognitiva, ha arrojado más luz sobre estas cuestiones. En cuanto a la lectura, se han propuesto diversos modelos. Los modelos ascendentes ("bottom-up") postulan que la comprensión se inicia con la decodificación de letras y palabras hasta llegar al significado global. Los modelos descendentes ("top-down"), como el modelo psicolingüístico de Kenneth Goodman, defienden que el lector es un agente activo que formula hipótesis sobre el significado del texto a partir de sus conocimientos previos y las verifica a medida que lee. Actualmente, predominan los modelos interactivos (Rumelhart, Stanovich), que sostienen que ambos procesos, ascendente y descendente, se activan simultáneamente y se influyen mutuamente. En el campo de la adquisición de la lengua escrita, la obra de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky ("Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño", 1979) fue revolucionaria al aplicar el método psicogenético de Piaget. Demostraron que los niños no son aprendices pasivos, sino que construyen activamente sus propias hipótesis sobre el funcionamiento del sistema de escritura, pasando por distintas etapas (presilábica, silábica, silábico-alfabética, alfabética) antes de comprender las convenciones del sistema. En la expresión escrita, los modelos cognitivos, como el de Flower y Hayes, describen la escritura como un proceso recursivo que incluye la planificación (generación y organización de ideas), la textualización (transformación de ideas en texto) y la revisión (evaluación y mejora del escrito), todos ellos gestionados por un "monitor" o mecanismo de control cognitivo.
## Bases Pedagógicas y Didácticas
Las bases pedagógicas y didácticas recogen las aportaciones de la lingüística y la psicología para traducirlas en propuestas de intervención educativa eficaces. El enfoque comunicativo es el paradigma dominante, y concibe la enseñanza de la lengua como el desarrollo de la competencia comunicativa del alumnado, es decir, su capacidad para usar la lengua de forma adecuada en diferentes situaciones. En la didáctica de la escritura, destaca el enfoque procesual, popularizado por autores como Donald Graves y Daniel Cassany. Este enfoque desplaza el foco del producto final a los procesos mentales que realiza el escritor. Se promueven estrategias como la planificación del texto (brainstorming, esquemas), la redacción de borradores, la revisión (individual, por pares, con el docente) y la edición final. El taller de escritura ("Writing Workshop") de Graves es un ejemplo de metodología que implementa estos principios, dando al alumno libertad para elegir el tema, tiempo para escribir en el aula y un acompañamiento constante del docente. Para la comprensión lectora, se enseñan estrategias explícitas antes, durante y después de la lectura. Antes de leer, se activan los conocimientos previos y se formulan predicciones. Durante la lectura, se aplican estrategias como la identificación de la idea principal, la realización de inferencias o la relectura. Después de la lectura, se fomenta la recapitulación, el resumen y la reflexión crítica sobre el contenido. Cassany insiste en la importancia de trabajar con textos auténticos y variados, que respondan a los intereses del alumnado y a las necesidades comunicativas del mundo real, superando la exclusividad del libro de texto.
## La Comprensión y Expresión Escrita en el Marco Curricular (LOMLOE)
La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE), sitúa el desarrollo de la competencia comunicativa como un elemento central del currículo. Tanto en la Educación Primaria como en la Secundaria Obligatoria, se destaca la necesidad de trabajar la comprensión y la expresión escrita en todas las áreas, no solo en la de Lengua Castellana y Literatura. El Perfil de Salida del Alumnado al término de la Educación Básica establece, entre sus descriptores operativos, que el estudiante debe ser capaz de "comprender, interpretar y valorar con sentido crítico textos escritos de creciente complejidad" y de "producir textos escritos y multimodales coherentes, cohesionados, adecuados y correctos, con diferentes propósitos comunicativos". El currículo de la materia de Lengua Castellana y Literatura para la ESO se articula en torno a competencias específicas que abordan directamente la comprensión y la producción de textos escritos, la interacción y la alfabetización informacional y mediática. Se promueve un enfoque didáctico eminentemente práctico y centrado en el uso del lenguaje en diferentes ámbitos: el personal, el educativo, el social y, progresivamente, el profesional. Se insiste en la necesidad de una reflexión metalingüística explícita, es decir, que el conocimiento sobre la lengua (gramática, léxico, etc.) esté siempre al servicio de la mejora de los usos comunicativos. La LOMLOE fomenta, por tanto, una pedagogía que se alinea con los enfoques procesuales y comunicativos, donde los alumnos aprenden a leer y a escribir leyendo y escribiendo textos diversos en contextos reales y significativos.
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