T40. T40. La literatura infantil y juvenil. El hábito lector. Criterios para la selección de textos. La biblioteca escolar como recurso didáctico. — Temario oficial | OPOSGRATIS | OPOSGRATIS
Temario · Llengua castellana i literatura
T40. T40. La literatura infantil y juvenil. El hábito lector. Criterios para la selección de textos. La biblioteca escolar como recurso didáctico.
Introducción: Conceptualización y Evolución de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ)
Características y Géneros de la LIJ
El Hábito Lector: Estrategias para su Fomento
Criterios para la Selección de Textos en el Ámbito Escolar
La Biblioteca Escolar como Recurso Didáctico y Centro Dinamizador
Desarrollo del tema
# T40. La literatura infantil y juvenil. El hábito lector. Criterios para la selección de textos. La biblioteca escolar como recurso didáctico.
## Introducción: Conceptualización y Evolución de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ)
La Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) se define como el corpus de obras literarias, tanto de ficción como de no ficción, escritas y diseñadas específicamente para niños y jóvenes, así como aquellas obras de la literatura universal que, sin haber sido creadas para ellos, han sido adoptadas por este público lector. Su existencia como campo autónomo es relativamente reciente, consolidándose a partir del siglo XVIII con pensadores como John Locke y Jean-Jacques Rousseau, quienes subrayaron la importancia de una educación adaptada a la infancia. Figuras como Charles Perrault en Francia con sus cuentos de hadas y, posteriormente, los hermanos Grimm en Alemania, sentaron las bases de un imaginario colectivo que nutriría la LIJ. En España, la LIJ cobra fuerza en el siglo XIX con autores como Fernán Caballero y se consolida en el XX con figuras como Elena Fortún y Gloria Fuertes.
La función principal de la LIJ trasciende el mero entretenimiento; es una herramienta fundamental para el desarrollo integral del individuo. Cognitivamente, estimula la imaginación, la creatividad, el pensamiento abstracto y la capacidad de resolución de problemas. Lingüísticamente, enriquece el vocabulario, afianza las estructuras gramaticales y desarrolla la competencia comunicativa. A nivel afectivo y social, permite a los lectores explorar emociones, desarrollar la empatía al ponerse en el lugar de los personajes y comprender complejas dinámicas sociales. La legislación educativa vigente en España, la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020), reconoce explícitamente la importancia de la lectura en su articulado, estableciendo la necesidad de que todos los centros educativos elaboren un Plan Lector con el objetivo de fomentar el hábito y el placer por la lectura, la competencia lectora y la formación de ciudadanos críticos.
La LIJ presenta una serie de características que la adaptan a sus destinatarios. En la literatura infantil (aproximadamente hasta los 12 años), predominan la claridad expositiva, la linealidad argumental y la presencia de arquetipos. El lenguaje suele ser rítmico y musical, empleando recursos como la repetición, la anáfora y las onomatopeyas, elementos que facilitan la memorización y la participación activa del niño, como bien teorizó Gianni Rodari en su "Gramática de la fantasía" (1973). El álbum ilustrado es uno de sus formatos estrella, donde el código icónico y el textual se entrelazan para construir el significado, siendo ambos interdependientes. Autores como Maurice Sendak ("Donde viven los monstruos") son paradigmáticos.
La literatura juvenil (a partir de los 12-14 años) aborda temáticas más complejas que reflejan las inquietudes propias de la adolescencia: la búsqueda de la identidad, el primer amor, el conflicto con la autoridad, la amistad y la pertenencia al grupo. Los personajes suelen tener una mayor profundidad psicológica y las tramas pueden ser más elaboradas, incluyendo saltos temporales o múltiples perspectivas. Los géneros se diversifican enormemente, abarcando desde el realismo social (Jordi Sierra i Fabra) hasta la fantasía épica (Laura Gallego con "Memorias de Idhún"), la ciencia ficción y la novela distópica, que ha ganado gran popularidad en los últimos años. En ambos subcampos, es crucial la figura del "pacto de ficción", donde el lector acepta las reglas del universo creado por el autor, por inverosímil que sea, para disfrutar de la experiencia literaria.
## El Hábito Lector: Estrategias para su Fomento
El hábito lector es la práctica recurrente y placentera de la lectura, integrada en la vida cotidiana del individuo. Su desarrollo no es un proceso espontáneo, sino que requiere una intervención planificada y sistemática desde la familia y, fundamentalmente, desde la escuela. Los factores que influyen en su adquisición son múltiples: un entorno familiar con modelos lectores, el acceso a libros variados y de calidad, y una mediación pedagógica que guíe sin imponer. El sociólogo francés Daniel Pennac, en "Como una novela" (1992), formuló los "Derechos del Lector", una serie de preceptos que abogan por una lectura libre y despojada de obligaciones académicas, como el derecho a no leer, a saltarse páginas o a no terminar un libro, con el fin de preservar el placer de la lectura.
En el ámbito escolar, el fomento del hábito lector debe ser un eje transversal del Proyecto Educativo de Centro. Las estrategias son variadas y deben adaptarse a cada nivel. La lectura en voz alta por parte del docente es una de las herramientas más poderosas para contagiar el entusiasmo y modelar la entonación y la fluidez. Otras actividades eficaces incluyen los clubes de lectura, los encuentros con autores e ilustradores, el "apadrinamiento lector" (donde alumnos mayores leen a los más pequeños), la creación de booktrailers o la gamificación de la lectura a través de retos y pasaportes lectores. Es fundamental que la lectura se presente como una actividad de ocio y descubrimiento, y no únicamente como una tarea evaluable. La clave del éxito reside en la combinación de libre elección de lecturas por parte del alumno y la orientación cualificada del docente mediador.
## Criterios para la Selección de Textos en el Ámbito Escolar
La selección de textos es una de las tareas más delicadas y cruciales del docente. Una elección acertada puede despertar la curiosidad de un lector, mientras que una inadecuada puede generar rechazo. Los criterios de selección deben ser rigurosos y combinar diferentes perspectivas. En primer lugar, los criterios literarios se refieren a la calidad artística de la obra: la originalidad del argumento, la construcción de los personajes, la riqueza del lenguaje y el estilo del autor. No se debe subestimar la capacidad del niño para apreciar un texto bien escrito.
En segundo lugar, los criterios psicopedagógicos atienden a la adecuación del texto a la edad y madurez del lector. Esto implica considerar el desarrollo cognitivo (capacidad de atención, comprensión de tramas), la competencia lectora y los intereses temáticos de los alumnos. El libro debe suponer un reto asequible, que le permita avanzar en su "zona de desarrollo próximo" lector, en términos vygotskianos. Finalmente, los criterios axiológicos o de valores son fundamentales. La selección de textos debe promover valores acordes con una sociedad democrática e inclusiva, como la igualdad, la solidaridad, el respeto a la diversidad y el cuidado del medio ambiente. Es importante ofrecer una variedad de géneros, formatos y representaciones culturales, evitando reforzar estereotipos de género, raza o cultura. El docente debe actuar como un filtro crítico, consultando guías de lectura, catálogos de editoriales especializadas y premios literarios de prestigio como el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en España.
## La Biblioteca Escolar como Recurso Didáctico y Centro Dinamizador
La biblioteca escolar ha evolucionado desde un mero almacén de libros a un concepto mucho más amplio y dinámico: el Centro de Recursos para la Enseñanza y el Aprendizaje (CREA). Según el Marco de Referencia para las bibliotecas escolares de la IFLA/UNESCO, esta debe ser un espacio de aprendizaje activo, integrado plenamente en la vida pedagógica del centro. Su función no es solo prestar libros, sino también formar a los usuarios en competencias informacionales (ALFIN), es decir, enseñarles a buscar, evaluar y utilizar la información de manera eficaz y ética en múltiples soportes.
La organización de la biblioteca es clave para su funcionamiento. Los fondos deben estar centralizados, catalogados (generalmente siguiendo la Clasificación Decimal Universal - CDU) y ser fácilmente accesibles. El espacio físico debe ser acogedor y versátil, con zonas para la lectura individual, el trabajo en grupo y la realización de actividades. La LOMLOE impulsa el papel de la biblioteca escolar como un pilar del Plan Lector y de los proyectos interdisciplinares. Para ello, es indispensable la figura de un responsable (docente con formación específica) que, en coordinación con el equipo directivo y el claustro, diseñe un plan de actuación anual. Este plan debe incluir actividades de dinamización como cuentacuentos, talleres de escritura creativa, exposiciones temáticas, concursos o la gestión de un blog o club de lectura virtual. Una biblioteca activa y bien gestionada es el corazón de la escuela, un motor insustituible para la formación de lectores competentes y para la compensación de desigualdades sociales.
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